El CILELIJ analiza la literatura juvenil y las políticas públicas de la lectura

  • En la segunda tarde de coloquios del CILELIJ, Andrés Acosta leyó un cuento-ensayo para iniciar el debate sobre literatura juvenil contemporánea.
  • Daniel Goldin, director de la Biblioteca Vasconcelos, presentó el tema Políticas públicas en la LIJ, al que respondió la librera y editora María Osorio

 

“El diálogo es la mejor forma para atrapar al lector”, dijo uno de los personajes creados por Andrés Acosta durante su intervención en un coloquio del CILELIJ. Por eso, el escritor recreó un diálogo en un vagón de metro para reflexionar sobre Literatura juvenil contemporánea: temas, lenguajes y discursos. A su texto, respondieron las escritoras Nilma Lacerda y Sandra Comino en el Teatro Julio Castillo.

En el cuento-ensayo de Acosta, dos chicos discuten sobre literatura mientras viajan en el tren suburbano. Uno opina que los libros canónicos, como El Conde de Montecristo son superiores a los contemporáneos. La otra prefiere las sagas best-sellers, distópicas o de aventuras, como Los juegos del hambre, que además se ha llevado al cine y tiene cientos de fanáticos en varias comunidades virtuales.

Después de que otros viajeros del vagón comienzan a dar su punto de vista, el escritor también lo hizo. “¿Por qué a veces se vuelve un reto demostrar que la literatura juvenil no existe?”, se preguntó. Los defensores de esta idea argumentan que el propio concepto de juventud es un constructo. “De acuerdo: la juventud es una forma de ficción, pero también lo son las fronteras entre los países; el contrato social lo firmamos imaginariamente, las costumbres son convenciones”.   

La ambición de Acosta, dijo, consiste en “difuminar las barreras entre literatura juvenil y literatura a secas”. A los booktubers se les achaca la falta de calidad, pero lo que buscan es explotar al máximo la para literatura, añadió. “Son jóvenes que mediante vídeos acarrean lectores. No me atrevo a censurar esta moda. Yo no siempre leo alta literatura ni textos constructivos”, expresó el autor de Olfato (2009), novela ganadora del premio Gran Angular de SM.

En el Teatro El Granero, Daniel Goldin fue el encargado de comenzar la discusión en el coloquio Impactos de las políticas públicas en la producción y circulación de la LIJ. El director de la Biblioteca Vasconcelos leyó un ensayo al que respondieron Maria Elvira Charria, João Luís Ceccantini y la colombiana María Osorio, editora y librera fundadora de Babel Libros.

Osorio planteó diversos cuestionamientos en torno a la compra pública de libros, que pretenden entregar más y mejores libros a la población pero que tienen efectos colaterales innegables en la industria editorial. “¿Qué pasa si compra pública se termina, como sucedió en Brasil, o se disminuye drásticamente, como en México”, planteó. “La tarea pendiente no es sólo volver la mirada a la región latinoamericana, sino a las redes de distribución independientes y a las librerías como espacio de diversidad”.

Para Goldin, la política pública de LIJ no necesariamente debe centrarse en los libros y la industria editorial, sino, quizá, enfocarse más en el acceso a la literatura, tan escaso en los países latinoamericanos.

Libros informativos para niños y jóvenes: diversidad y calidad fue otro coloquio ofrecido la tarde del miércoles 16 de noviembre, donde la argentina Paula Bombara dialogó con Carla Baredes, Maia Fernández Miret y Krystina Libura en el Teatro Orientación. Un grupo de ilustradores, liderado por Ciça Fittipaldi y Manuel Monroy reflexionaron en el Teatro el Galeón sobre los procesos creativos en la ilustración para LIJ.

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